jueves, 10 de agosto de 2017

POTI-POTI DE VERANO

Mi primer trabajo de verano fue pasar un mes de julio en la sección de embalaje de un almacén enorme y siniestro, con goteras y murciélagos. Los trabajadores veteranos solían contarnos  historias de ratas gigantescas y accidentes misteriosos. Nos dijeron que un vigilante del turno de noche había enloquecido. Creía que el porexpan que usábamos como material de relleno -allí lo llamábamos ganchitos- eran seres inteligentes y con malas intenciones. Esta historia la he llamado:

LA NOCHE DEL POREXPAN VIVIENTE
¡ATENCIÓN GALLINAS PELIGROSAS!
 Es lo que pone en este cartel en las afueras de mi pueblo, L´Escala, donde estoy pasando unos días de vacaciones. Las gallinas se nos rebelan. 
Este verano se han tenido noticias de al menos tres ataques gallináceos a turistas, como el pasado sábado en el que una pareja que aparcó cerca de un corral para hacerse selfies tuvo que volver corriendo a su coche mientras las gallinas de intentaban picotearles los ojos.
Primero fue la marabunta que acosaba al pobre Leiningen (Charlton Heston) luego, las gaviotas que se ensañaron con Tippi Hedren, y ahora las gallinas... Lo curioso es que sólo atacan a forasteros ¿Se habrán vuelto turismofóbicas las gallinas?

EN LAS TERRAZAS LOS VAMPIROS INTENTAN LIGAR
En los poti-poti no puede faltar una receta. Y con el refrescante calimocho (Coca Cola con vino tinto)
POLLO AL CALIMOCHO
Dorar el pollo cortado a octavos en una sartén con aceite. 
Reservar el pollo en un plato sobre papel de cocina, sazonar con sal y pimienta, y freír en la misma sartén cebolla cortada fina y champiñones. 
Añadir el pollo, rociar con un poco de zumo de limón y verter la mezcla de vino tinto y Coca-Cola justo hasta cubrir el pollo. 
Tapar la sartén y dejar cocer 30m. con el fuego al mínimo.
Antes de servir gratinar el pollo en el horno un par de minutos. El azúcar de la Coca-Cola se carameliza y le da un toque exótico, como de plato oriental.
Y de postre, un microrrelato inquietante:
TIENES UN MENSAJE
A Udo le deslizaron una carta por debajo de la puerta.
Udo aún no la había leído pero estaba muy inquieto.
Le habían pasado la nota por debajo de la puerta... del armario.
FIN




lunes, 31 de julio de 2017

MI VECINO ES UN DUENDE (Relato)

 Durante unas obras en el alcantarillado los trabajadores abrieron accidentalmente un portal del inframundo y ahora mi barrio está embrujado.
Por las calles se pasean espectros, cabezas sin tronco o troncos sin cabeza, y enjambres de murciélagos-vampiro golpetean con sus alas los cristales de las ventanas.
En el Starbucks cercano a mi casa aparecen como por arte de magia gnomos y duendes que se mean en los frapuccinos y los moccalate de la clientela mientras éstos están absortos mirando  la pantalla de sus ordenadores portátiles.
El suceso más grave ocurrió en el Chin-Lu, el bazar chino de mi esquina, cuando un día se presentó nada menos que Fu Manchú y allí se quedó. Al principio a los vecinos no les importó gran cosa pues Fu Manchú se limitaba a teclear un móvil con la larguísima uña de su meñique y a responder “Por allí” señalando al infinito como hace siempre el personal de los bazares cuando les preguntas por un artículo.
 Pero cuando a Fu Manchú le dio por arrojar dagas envenenadas a los clientes éstos empezaron a evitar el local, y el dueño y su esposa, a ahogar sus penas en la bebida. Un día el señor Chin-Lu roció a la pobre mujer con sake y le prendió fuego. Ahora el espectro de la señora Chin-Lu atiende un bar frecuentado por trasgos. Hace cocina-fusión y tiene mucho éxito con su gazpacho de aleta de tiburón.
Desde mi piso oigo alimañas, sabandijas y gusarapos reptando y medrando por las calles. Y esto no es lo peor.
Lo peor es que, mientras escribo, se ha abierto la puerta de par en par y ha aparecido la cabeza y una mano del cocinero Karlos Arguiñano. Digo bien, cabeza y una mano –la derecha- flotando en la penumbra. La mano de Arguiñano lleva una sartén. Con un rápido giro voltea una tortilla y me pregunta:
-¿Te gusta poco hecha?
FIN
YA TENGO PINCHE DE COCINA EN CASA
Mi hijo Daniel pelando patatas; así empecé yo.
Quiere que le de clases de cocina. Pues bien, hemos empezado con una de mis tapas preferidas: 
RECETA FÁCIL DE PATATAS BRAVAS
 Pelamos las patatas y las cortamos en forma desigual (groseramente, como dicen los libros de cocina) y las freímos en una sartén con abundante aceite y el fuego al mínimo. Cuando estén tiernas las sacamos del fuego y las dejamos sobre un papel de cocina para absorver el aceite sobrante. Luego las volvemos a poner en la sartén con el fuego a tope 5 minutos. Quedarán crujientes por fuera y blanditas por dentro.
En otra sartén con un poco de aceite calentamos una cucharada de pimentón -¡Sin que eche humo, que el pimentón no se queme o quedaría amargo!- una cucharadita de harina, removemos y añadimos un poco de tomate triturado. Dejamos reducir el tomate, añadimos un par de gotas de tabasco y regamos las patatas con esta salsita. Buen provecho!


jueves, 20 de julio de 2017

NEGOCIOS RAROS (2) NO BEBAS SOLO S.A.

El director descolgó el teléfono.
-¿Diga? Sí, ¿Calle Cordelia? Recibido, ahora mando a alguien del turno de guardia.
Colgó.
-Como puedes ver, Miquel, no nos faltan clientes. Tengo que hablar con el personal, acompáñame si quieres.
 No bebas solo S.A. tenía las oficinas en una antigua vivienda adaptada chapuceramente. Salimos del despacho del director y llegamos a una habitación donde, bajo una bombilla amarillenta unos hombres pálidos aguardaban o dormían sobre unos sillones.
-¿A quién le toca? –preguntó el director. Un hombre se levantó-. Calle Cordelia, 3. Entresuelo. ¿Entendido?
-Voy para allá –murmuró el hombre dirigiéndose hacia la puerta.
-¿Cómo surgió la idea de fundar No bebas solo S.A.?
-Mira, Miquel. Mucha gente necesita compañía para beber. Cuando a uno le apetece echarse un trago y no tiene con quién es un momento trágico para los bebedores solitarios. Ahora no tienen más que llamar al teléfono y les enviamos alguien de nuestro servicio de urgencias. Hombres serviciales, amistosos y dispuestos a compartir una botella. Nuestros clientes pagan una módica cuota que cubre teléfono, alquiler… Ah, y nos subvencionan algunas marcas de licores. Ya se sabe que en compañía se bebe mejor, y en cantidades mayores.
Se oyó un portazo en la entrada y una voz tamizada por el alcohol cantando Lo niego todo, de Sabina.
Cuando el empleado entró tambaleándose el director le arrojó un cubo de agua a la cara con gesto ágil.
-El informe, por favor.
-De la Avenida Rey Lear, 56 –informó el recién llegado-. Ginebra con Coca Cola. Lo ha abandonado su mujer. Dice que la vida es bella pero la gente mala.
 -¿Ves? ¡Otra persona salvada de la triste embriaguez solitaria! –me dijo el director.
-Antes me comentó que tenía personal especializado.
-Pues claro. Entre nuestros clientes hay escritores, catedráticos, especialistas en cultura etrusca o literatura francesa del siglo XIX… no puedo enviar a cualquiera. Tenemos en contacto a especialistas que pueden hablar sobre muchos temas.
Sonó el teléfono. El director se precipitó hacia el aparato.
-No bebas solo S.A. ¿En qué podemos ayudarle?
De repente el director parecía nervioso. Pulsó el botón de llamada en espera y me dijo a media voz:
-Llama un cliente de la Plaza Goneril. Quiere una persona capaz de hablar del cine de la Hammer entre los años 60-70. ¿De dónde saco a alguien así?
-¿Qué tiene para beber? –pregunté.
-Un momento –el director dijo al teléfono-: ¿De qué licor dispone, por favor?
El director escuchó la respuesta y me dijo:
-Bourbon añejo Templeton Rye.
-Pues ya voy yo –le propuse.
-¡Fantástico!
FIN
MI CÓCTEL FAVORITO: NEGRONI
Preparar en vaso mediano: hielo, 1/2 vermut rojo, 1/2 ginebra.
Se suele adornar con media rodaja de naranja.
Hay otra versión. Sbagliato, con cava o vino blanco espumoso en lugar de ginebra.
OTRA VEZ LOS SIMIOS
Ya se ha estrenado La guerra del Planeta de los Simios, un remake muy libre de Batalla por el Planeta de los Simios (1973) En esta película participó como extra John Landis, por entonces un joven estudiante de la escuela de cinematografía. Era uno de los simios, y allí fue donde se hizo gran amigo del maquillador Rick Baker.
 Poco después Baker aceptó encantado participar en la primera película escrita, protagonizada y dirigida por Landis: Schlok. El monstruo de las bananas (1974) en la que, curiosamente, Landis volvía a interpretar a un simio. Aquí están los dos durante una sesión de maquillaje.
Landis y Baker formaban un buen equipo, y su momento cumbre llegaría con la película de culto Un hombre lobo americano en Londres (1981) Por su trabajo, Baker conseguiría el primer Premio Oscar de la historia al mejor maquillaje. Lo cierto es que la transformación en licántropo del protagonista David Naughton todavía hoy resulta impresionante, y en tiempos anteriores a los efectos digitales.


  

sábado, 8 de julio de 2017

EL TURISTA TEMPORAL (Relato)

Me ha sucedido algo extraño y me gustaría contarlo, ayer comí macarrones con Albert Einstein. 
Estoy en un congreso de trabajo, venta de abrasivos en grano al por mayor. Me alojo en un hotel con todos mis colegas y nos reunimos para comer en un amplio salón. Nuestro estilo es más de bromas y guerras de servilletas que de algo serio, pese a nuestras recias voces de vendedores. Ayer bajé a comer solo, pues mi mujer no podía dejar su tienda de bisutería hasta mañana cuando llega la nueva dependienta. En el comedor se sentó frente a mí un hombre de largos cabellos blancos y aire familiar.
 -¡Eh, usted es Albert Einstein! –le dije mirándole sorprendido.
-Ssssh… sea discreto –hizo una pausa y agregó- : estoy de viaje experimental por el tiempo.
-¡Fascinante! –afirmé con un humilde gruñido-.Entonces era cierta su teoría sobre los agujeros de lombriz.
-Natürlich, mein Freund –Su acento alemán sonaba áspero, con tono de matraca. Nos sirvieron el primer plato, macarrones a la carbonara que Einstein atacó con avidez. Eso de ser viajero en el tiempo debe dar apetito-. Los agujeros de lombriz o de gusano son atajos a través del espacio-tiempo –prosiguió Einstein-, lo que pasa es que nadie se atrevía a meterse en ellos hasta que yo le eché huevos… con perdón de la expresión.
Acentuando la sensación de viaje temporal,  los alumnos de una cercana escuela de swing  invadieron la plaza frente al hotel. Bailaron un boogie-woogie de las Hermanas Andrews y  yo me sentía como en el Times Square de 1945 celebrando la victoria.
-¿Y le gusta viajar en el tiempo, profesor?
-Bueno… todo es relativo, como suelo decir –Einstein abrió un lenguado como un libro manejando diestramente la paleta de pescado-. Un turista temporal tiene dos espacios temporales simultáneos: uno donde aparece un turista del tiempo y otro donde no aparece. Ja, es complicado…
-¿Podría avanzarme algo sobre el futuro, profesor? –agregué impaciente.
-No sería prudente –repuso Einstein chupando las espinas del pescado-. Demasiada información podría alterar acontecimientos posteriores.
-Venga, algo sencillo –insistí-. Por ejemplo… ¿qué nos servirán mañana en el menú?
-Paella –dijo solemnemente el profesor. Terminó el flan de dos bocados y apuró el café.
- Un placer conocerle. Ach so! –dijo consultando el reloj- .Tengo el tiempo justo de tomar el agujero de lombriz para el futuro de las 14.30 – y se fue a toda prisa eclipsándose entre los bailarines que llenaban la plaza.
 Hoy ha llegado en su coche Viperia, mi mujer. Hace su entrada triunfal en el hall del hotel con sus pantalones negros excesivamente ceñidos, enorme pamela azul, zapatos transparentes de plástico y su maletín de nylon Le Sac; su conjunto de viaje. No puedo esperar un segundo más:
-Ayer comí macarrones con Albert Eistein.
Levanta mucho la nariz como diciendo: “¿Estás borracho o qué?” y suelta su típica y ensordecedora carcajada. Nunca me cree cuando me sucede algo fuera de lo común. ”Si es que eres un pardillo” –me dice- “Oyes que los elefantes vuelan y miras hacia arriba”.
Viperia aún se está  enjuagando las lágrimas de la risa cuando entramos en el comedor.  Hay más ajetreo de lo habitual. Por las ventanas redondas de la puerta de la cocina se percibe el humo y la tensión, y no paran de salir camareros sofocados llevando enormes recipientes con asas. Se me ilumina el rostro al ver el cartel:
-Mira, Viperia: ¡Hoy, paella! Ayer me lo predijo Einstein. ¡Me dijo que servirían paella!
Viperia parece titubear un momento y luego estalla en carcajadas. ¡Cómo ríe! Sus pendientes Tous de  cuarzo rosa empiezan a oxidarse de tanto que abre la boca.
-¡Ja, ja, ja!!!  ¡Pues claro! Hoy es jueves ¡Y LOS JUEVES SIEMPRE SE SIRVE PAELLA, SO MEMO!!! Mira que llegas a ser primaveras…
Las risas de Viperia aumentan  una octava y parecen relinchos sincopados. Dos camareros,  al volverse a mirarla, chocan entre sí dejando caer una paella con un estruendo infernal.  Un informe amasijo de arroz, gambas y calamares queda en el suelo.
 Y dado que el peso específico de las carcajadas jocosas es menor que el aire, Viperia se eleva y se aleja volando, como un personaje de la película Mary Poppins. Pido una cerveza a un camarero.
-Ríe… ríe todo lo que quieras, Vipe. ¡Ayer comí macarrones con Einstein! No conseguirás aguarme mi momento de gloria.

FIN
LOS JUEVES, PAELLA.
Eso es cierto, en la mayoría de restaurantes españoles incluyen la paella en el menú de los jueves ¿Y porqué ese día? La teoría que se suele considerar más fiable es que el servicio solía librar los jueves, la criada dejaba preparada la noche anterior el sofrito -¡Nunca con cebolla, sacrilegio!- para que la señora de la casa no tuviera más que echar el arroz y el agua y en 20 minutos ya estaba la paella lista para comer.
Y mira por donde, me ha caído una portada que no me esperaba. Tiburón, el libro de aquel lejano verano del 75.
"-Todos ustedes me conocen. Saben cómo me gano la vida. Atraparé a este bicho, pero no va a ser fácil. Es un pez malo. No es como ir al lago a pescar bacalaos y abadejos. Este tiburón los tragaría enteros. Los sacudiría un poco, los mordería un poco y se los tragaría. Hay que matarlo rápido para que regresen los turistas. Eso les dará ganancias a todos sus negocios. Pero no va a ser fácil. Mi vida vale mucho más." (Quint. Robert Shaw, en la película de Spielberg)

viernes, 30 de junio de 2017

NEGOCIOS RAROS (1) ZÁNGANO S.A. (Relato)

Ayer fui a visitar a mi amigo Udo en sus nuevas oficinas. Me recibió amablemente:
-¡Miquel! ¿Qué es de tu vida? -exclamó al verme.
-No quisiera molestar. Tendrás mucho trabajo y...
-¡Nada de eso! -interrumpió- he instalado estas oficinas para no hacer nada.
-¿Cómo?
-Mira, tengo secretaria, recepcionista, un informático, un coach, un mensajero...
-¿Y qué hace esta gente?
-¡Nada! A las nueve todo el mundo está en su puesto. Yo el primero, me instalo en mi despacho y espero. Suena el teléfono y la recepcionista me dice: "Llama Fulanito" "¿Y qué desea Fulanito?" "Nada", responde. "Pues dile que lo tendremos en cuenta".
 -Entonces, ¿para qué llama?
 - Para nada porque sabe que en Zángano S.A. nos dedicamos a esto. Luego llamo a mi secretaria y le digo que no escriba ni anote nada.
-Qué raro...
-A veces voy a ver cómo están mis empleados porque en cuanto uno se descuida se ponen a hacer algo. Ayer amonesté a uno porque le pillé durmiendo.
-Pero Udo, si no tenía nada que hacer...
-Dormir es hacer algo. "Durmiendo, acción de dormir" lo dice el diccionario, y su obligación es no hacer nada.
-¿Y el mensajero? ¿Qué hace?
-Nada. Como todo el mundo. Cuando se me antoja lo llamo y le digo: "Oye, esta tarde no vas a llevar ningún impreso ni ningún paquete. Vuelve a tu sitio y cuidadito con hacer algo."
Y dicho esto, Udo guardó silencio y se quedó mirando el vacío como un androide desactivado.
Creo que ya he encontrado mi vocación. Mañana pediré un puesto de dibujante en Zángano S.A.con este calor no apetece trabajar mucho.
FIN
MI ÚLTIMA PORTADA DEL VERANO
Las editoriales echan el cierre de novedades y mi último encargo ha sido una portada para la novela en la que se basó el clásico Blade Runner (1982) ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Ya se anuncia el remake con Ryan Gosling que se estrena el 2018, el año en que estaba ambientada la película de Ridley Scott. Por cierto que aunque me encanta Philip K. Dick la película me gustó más que el libro.
Tachaaan... creo que ya es hora de presentar una receta inventada por mí:
MACARRONES BORGO
Necesitaremos: macarrones, 1 tomate de lata entero y pelado, 300gr. de espinacas frescas (1 bolsa) 1 brick pequeño de nata para cocinar, 200 gr. de panceta ahumada cortada en taquitos, 2 dientes de ajo, 1 puñado de piñones.
 En una sartén con mantequilla derretida saltear el ajo cortado en láminas y la panceta hasta que quede dorada pero no tostada. Añadir el tomate hasta que se haya reducido. Echar las espinacas, parece que hay muchas pero al cocer y echar el agua se irán reduciendo.
Verter la crema de leche en su justa medida, sin que quede seco ni parezca una sopa. Sazonar con pimienta molida.
Mientras cuecen los macarrones en agua salada tostar unos piñones en una sartén con aceite hasta que queden dorados.
Escurrir los macarrones y mezclarlos con la salsa y los piñones.



domingo, 18 de junio de 2017

¡QUÉ LE CORTEN LA CABEZA! (Relato)

 A mí es que me encantan las películas donde se ven decapitaciones; ni idea del porqué. Nunca habría ido a ver una película sobre la Revolución Francesa de no ser por el cartel con la guillotina. Una gozada. Cabezas rodando hacia un cesto de mimbre, torvos verdugos y mulitudes sedientas de sangre.
La filmoteca anuncia una proyección de Drácula y las mellizas.  Recordaba una escena impactante, cuando Peter Cushing rebana la cabeza de una vampira, porque así se matan los vampiros según las leyendas, lo de la estaca es un invento de Hollywood para eludir la censura. Qué puritanos...
Apoltronado en la butaca espero impaciente el momento en que Gustav (Peter Cushing) secciona con un machete la cabeza de una vampira. Es entonces cuando un tío se me sienta delante y me tapa la pantalla.
-Oiga, haga el favor de mover un poco la cabeza que no veo nada –le digo.
Y en vez de moverla, el tío se coge de las orejas, tira hacia arriba, se la quita del cuello y se la pone en las rodillas. De nuevo tenía buena visibilidad, pero ya de qué me servía si la escena de la decapitación había pasado.  Me he perdido lo mejor de toda la peli y todo por culpa de ese tontolaba. Aichs…
EL CAFÉ DE GATOS
 En mi barrio han abierto un Café de gatos al estilo de los que hay en Tokio. Dicen que tomar una consumición rodeado de felinos es bueno para reducir la ansiedad.
Hay que solicitar hora previamente, no puedes estar más de un tiempo limitado y seguir una serie de normas: no gritar, no hacer movimientos bruscos... bueno, la experiencia no me ha convencido.
Esperaba tomar café con los gatos merodeando entre las mesas, frotándose entre mis piernas y quizás alguno acomodado en mi regazo pero sólo encontré mininos amodorrados que al intentar acariciarlos respondían con un golpe de pata -sin sacar las uñas- como diciendo: "Déjame tranquilo, pesado." Se entiende.
Y además, un Café de gatos me gustaría que fuera algo más parecido a esto:
A LA MUJER MARAVILLA LE VA LA MARCHILLA
Este viernes estrenan Wonder Woman, o la Mujer maravilla para los de mi generación. La verda es que siempre me resultó chocante que un cómic destinado al público juvenil...
...presentara escenas tan explícitas de bondage y spanking, por no hablar de la desmedida afición de sus protagonistas por atarse unas a otras.




miércoles, 7 de junio de 2017

RESCATE EN LA GALAXIA HUEVO FRITO

Después de una maratoniana sesión de siete horas de DVD de Star Trek es lógico -como diría Spock- que empiece a sentir algo de hambre. Me preparo un par de huevos fritos acompañados de pimientos de Padrón –unos pican, otros non- lo más parecido a una ruleta rusa gastronómica. Me viene una importante secreción de saliva cuando estoy a punto de mojar el pan en el huevo frito de la derecha.
 Aprieto suavemente la dorada yema con el trozo de pan y ¡Paf! El líquido se esparce por el plato tiñendo el fondo de naranja galáctico bordeando la isla de pimientos. Suena el teléfono. Me imagino que el timbre es una alarma y que el trozo de pan es la nave Enterprise en misión de salvamento para rescatar a los pimientos de Padrón, naves tripuladas por seres del planeta Galixia, que habían aterrizado en sitio equivocado: el planeta Platosh, de atmósfera aceitosa e irrespirable. Hay que rescatarlos antes de que queden atrapados por un líquido amarillo y corrosivo que atrapa inmisericorde a los que entran en contacto con él. Mientras estudio la estrategia a seguir me como uno de los pimientos. Esa nave-pimiento explota dentro de mi boca -es de los picantes- ¡Zas!y esparce el ardiente combustible provocándome un escozor de cien pares de megatones venusianos. Me como las yemas para atenuar la quemazón creando sendos cráteres donde deposito las restantes naves después de quitarles el rabito o propulsor para su mejor absorción. Los envuelvo cuidadosamente con una capa de clara y lo deposito todo sobre un transbordador de pan chapata. Una de las naves-pimiento no ha quedado bien acoplada y cae al vacío es decir, al plato, pereciendo su tripulación en el acto. Para evitar más incidentes abro la boca todo lo que puedo y engullo enteramente la flotilla para que se alojen en la seguridad de mi esófago-transportador. Mastico, misión cumplida…qué rico. El teléfono ha dejado de sonar y estoy satisfecho. Lleno un buen vaso de vino. La tripulación del Enterprise se ha ganado una ronda por el éxito de su misión de salvamento.
¿SABEN HACER EL SALUDO VULCANO?
A mí, no. Mis dedos se niegan a imitar el icónico saludo de Mr.Spock, por eso no voy a convenciones de treekies. El actor Leonard Nimoy lo tomó prestado de un ritual de bendición que practicaban los sacerdotes de su sinagoga con los dedos anular y corazón divididos para que cada mano forme dos prismas.
Bueno, estaba cantado que la receta de hoy sería un plato a base de huevos.
HUEVOS ROTOS CON JAMÓN Y ALCACHOFAS (Alcauciles, para mis amigos del otro lado del charco) 
Pelar 4 alcachofas, retirar las puntes y las hojas externas.
Cortarlas en lonchas muy finas y frír en una sartén a fuego bajo. Escurrirlas con papel de cocina y sazonar con sal y pimienta.
En una sartén con 2 dientes de ajo freír dos huevos por persona.
Colocar los huevos fritos sobre las alcachofas (para mantenerlas calientes aconsejo reservarlas en el horno a 180º antes de servir) y acompañar con finas lonchas de jamón.

Y ahora, vamos con los dos huevos duros más famosos de la pantalla.